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Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana.


Una de las señales más comunes del Alzheimer, especialmente en las etapas tempranas, es olvidar información recién aprendida. También se olvidan fechas o eventos importantes; se pide la misma información repetidamente; se depende en sistemas de ayuda para la memoria (tales como notitas o dispositivos electrónicos) o en familiares para hacer las cosas que antes uno se hacía solo


Dificultad para planificar o resolver problemas


La demencia senil, describe un grupo de síntomas que afectan a la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales de forma tan grave que interfieren con el desempeño diario de la persona afectada.

La demencia indica problemas con al menos dos funciones cerebrales, como la pérdida de memoria y el deterioro del juicio o el idioma, así como la incapacidad para llevar a cabo algunas de las actividades diarias, por ejemplo no poder realizar el pago de las facturas o perderse durante la conducción de un auto.

Aunque en la demencia generalmente se produce la pérdida de memoria, este síntoma por sí solo no significa que se tiene demencia. Existe cierto grado de pérdida de memoria que es una parte normal del envejecimiento.

Existen muchas causas para los síntomas de demencia, siendo la enfermedad de Alzheimer la causa más común de la demencia progresiva. Algunas causas de la demencia pueden ser reversibles

 

Síntomas de la demencia senil


Los síntomas de la demencia varían dependiendo de la causa, pero los signos y síntomas más comunes incluyen:

-Cambios cognitivos:

-Pérdida de la memoria

-Dificultad para comunicarse o para encontrar palabras

-Dificultad para realizar tareas complejas

-Dificultad con la planificación y la organización

-Dificultad con las funciones motoras y de coordinación

-Desorientación

-Cambios psicológicos

-Cambios en la personalidad

-Incapacidad de razonar

-Conducta inapropiada

-Paranoia

-Agitación

-Alucinaciones

 -Causas de la demencia senil

La demencia implica un daño de las células nerviosas en el cerebro, lo que puede ocurrir en varias áreas del mismo. Puede afectar a las personas de manera diferente, dependiendo del área afectada.

La demencia se puede clasificar en varios tipos, que son agrupados según las características que tienen en común. Por ejemplo, qué parte del cerebro se ve afectada o si empeoran con el tiempo (demencias progresivas). Algunas demencias, como las causadas por una reacción a medicamentos o una infección, son reversibles con el tratamiento.


Demencias Progresivas


Los tipos de demencias que no son reversibles y empeoran con el tiempo incluyen:

Enfermedad de Alzheimer. En las personas mayores de 65 años, la enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. En general se pueden desarrollar síntomas después de los 60 años, pero algunas personas pueden padecer el inicio temprano de la enfermedad, a menudo como resultado de un gen defectuoso.

Aunque en la mayoría de los casos se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Alzheimer, en el cerebro de los pacientes se suelen encontrar placas y ovillos, formados por grupos de la proteína beta-amiloide y por enredos fibrosos de la proteína tau, respectivamente.

Ciertos factores genéticos también pueden aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, la cual generalmente progresa de forma lenta durante 8 a 10 años. Las capacidades cognitivas de la persona disminuyen poco a poco, con el tiempo las áreas afectadas de su cerebro no funcionan correctamente, incluyendo las partes que controlan la memoria, el lenguaje, el juicio y las habilidades espaciales.

Demencia vascular. La demencia vascular, que el segundo tipo de demencia más común, se produce como resultado del daño cerebral por la reducción del flujo sanguíneo o el bloqueo en los vasos sanguíneos que conducen al cerebro.

Estos problemas pueden ser causados por un accidente cerebrovascular, una infección en una válvula del corazón (endocarditis) u otras condiciones vasculares.

Los síntomas generalmente comienzan de forma repentina, con mayor frecuencia en personas con presión arterial alta o personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón en el pasado.



Factores de riesgo

Existen muchos factores que eventualmente pueden conducir a la demencia. Algunos, como la edad, no se pueden cambiar, pero otros se pueden manejar para reducir el riesgo.

Edad. A medida que envejecemos, el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y otras demencias aumenta en gran medida, sobre todo después de los 65 años. Sin embargo, la demencia no es una parte normal del envejecimiento, o sea, puede aparecer en personas más jóvenes.

Historia familiar. Si se tienen antecedentes familiares de demencia, se tiene mayor riesgo de desarrollar la condición. A pesar de esto, muchas personas con antecedentes familiares nunca desarrollan los síntomas y otras personas sin antecedentes familiares, lo hacen.

 

Pruebas y diagnóstico de la demencia senil

La pérdida de memoria y otros síntomas de la demencia tienen muchas causas, por lo que su diagnóstico y el de otras condiciones relacionadas puede ser un reto y requerir varias citas médicas.

Para diagnosticar la enfermedad, el médico revisará su historia clínica, evaluará los síntomas y llevará a cabo un examen físico. También puede ordenar una serie de pruebas para diagnosticar la demencia y descartar otras condiciones.

 

Las pruebas cognitivas y neuropsicológicas

En estas pruebas, los fonoaudiólogos  evalúan la función de pensamiento (cognitivas). Con ellas se pueden medir las habilidades de memoria, orientación, razonamiento y juicio, habilidades de lenguaje y de atención.

Son muy útiles para determinar si el paciente tiene demencia, qué tan grave es y qué parte del cerebro se ve afectada.

Pruebas: CASE , EAT-10,, HHIE-S ( aspectos auditivos)

 

Terapias

Varios síntomas de la demencia y problemas de comportamiento pueden ser tratados inicialmente utilizando enfoques no farmacológicos, tales como:

La modificación del medio ambiente. Reducir el desorden y el ruido puede ayudar a que un paciente con demencia logre enfocarse y desenvolverse mejor. También puede reducir la confusión y la frustración.

La modificación de tareas. Dividir las tareas en pasos más fáciles y centrarse en el éxito, no en el fracaso, puede ser de mucha ayuda. La organización y la rutina durante el día, también ayudan a reducir la confusión en pacientes con demencia.

 

Terapia fonoaudiológica

Ayuda a mantener la mente activa y estimulada mediante actividades mentales, como puzzles  juegos de palabras, juegos de atención, memoria, funciones de organización, planificación, flexibilidad mental pueden retrasar la aparición de la demencia y ayudar a disminuir sus efectos.

 

 

 

Alzheimer

El Alzheimer es una alteración neurodegenerativa primaria que suele aparecer a partir de los 65 años, aunque también puede presentarse entre gente más joven. Cuando una persona padece la enfermedad de Alzheimer, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida, progresiva, pero constante, de una sustancia química, vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina. Esta sustancia permite que las células nerviosas se comuniquen entre ellas y está implicada en actividades mentales vinculadas al aprendizaje, memoria y pensamiento.

 

Causas

El Alzheimer se produce debido a la reducción de la producción cerebral de acetilcolina(un neurotransmisor), lo que provoca a un deterioro en el rendimiento de los circuitos colinérgicos del sistema cerebral.

Es difícil determinar quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, de causa desconocida, en la que, al parecer, intervienen múltiples factores. Estos son algunos de los elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología.

 

  1. Edad: suele afectar a los mayores de 60-65 años, pero también se han dado casos entre menores de 40. La edad media de diagnóstico se sitúa en los 80, puesto que se considera que el mal de Alzheimer es una enfermedad favorecida por la edad.
     
  2. Sexo: las mujeres lo padecen con más frecuencia, probablemente, porque viven más tiempo.
     
  3. Razas: afecta por igual a todas las razas.
     
  4. Herencia familiar: la enfermedad de Alzheimer familiar, una variante de la patología que se transmite genéticamente, supone el 1 por ciento de todos los casos. No obstante, se estima que un 40 por ciento de los pacientes con Alzheimer presenta antecedentes familiares.
     
  5. Factor genético: varias mutaciones en el gen de la proteína precursora de amiloide (APP), o en el de las presenilinas 1 y 2. También podría asociarse con mutaciones en el gen de la apolipoproteína E (ApoE).

 

  1. Factores medioambientales: El tabaco se ha mostrado como un claro factor de riesgo de la patología, al igual que las dietas grasas. Por otra parte, pertenecer a una familia numerosa también parece influir en el riesgo de Alzheimer.

 

Síntomas

En un principio, surgen pequeñas e imperceptibles pérdidas de memoria, pero con el paso del tiempo, esta deficiencia se hace cada vez más notoria e incapacitante para el afectado, que tendrá problemas para realizar tareas cotidianas y simples, y también, otras más intelectuales, tales como hablar, comprender, leer, o escribir.

Síntomas neurológicos

La enfermedad de Alzheimer afecta a la memoria en sus diferentes tipos

  1. Pérdida de memoria a corto plazo: incapacidad para retener nueva información.
     
  2. Pérdida de memoria a largo plazo: incapacidad para recordar información personal como el cumpleaños o la profesión.
     
  3. Alteración en la capacidad de razonamiento.
     
  4. Afasia: pérdida de vocabulario o incomprensión ante palabras comunes.
     
  5. Apraxia: descontrol sobre los propios músculos, por ejemplo, incapacidad para abotonarse una camisa.
     
  6. Pérdida de capacidad espacial: desorientación, incluso en lugares conocidos.
     
  7. Cambios de carácter: irritabilidad, confusión, apatía, decaimiento, falta de iniciativa y espontaneidad.

 

Prevención

Las recomendaciones de los expertos se centran fundamentalmente : detección precoz de los primeros síntomas, y ejercitar la memoria y la función intelectual. Además, mantener una dieta equilibrada, baja en grasas, protege frente al deterioro cognitivo, además, la vitamina E ejerce un efecto protector. En general, mantener unos hábitos de vida saludables puede reducir el 40 por ciento de los casos de Alzheimer, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Existen además algunos factores de riesgo no genéticos que pueden determinar el momento en el que comienza a aparecer el Alzheimer:

  1. Nivel educacional: cuantos más años de formación tenga una persona, más tarde aparecerán los posibles efectos del Alzheimer, pues el haber estado ejercitando la memoria fortalece el cerebro.
     
  2. Salud cardiovascular: existen alteraciones del sistema cardiovascular.

  3. Traumatismo cráneoencefálico: se puede perder conocimiento en el impacto.
     
  4. Bajo animo: puede favorecer la aparición del Alzheimer o una enfermedad vascular cerebral.

  5. El ejercicio de la memoria y de la actividad intelectual no tiene por qué ir parejo al nivel de educación o cultural de la persona.

 

 

  1. Percepción visual: pide el dibujo de un reloj, con las manecillas marcando las cuatro menos veinte. Valora el resultado, según la corrección del dibujo.
     
  2. Lenguaje: Para evaluar la fluidez oral, tiene que nombrar todos los animales que pueda en un minuto.
  3. Llevar un estilo de vida saludable, evitando las grasas saturadas, o realizar ejercicio físico durante al menos dos horas a la semana.
  4. Favorecer la actividad cognitiva con actividades como hablar varios idiomas, tocar instrumentos musicales, leer, estudiar una carrera, realizar actividades en grupo o practicar juegos intelectuales como el ajedrez.


Tipos

Dependiendo de la etapa en que se encuentre el paciente, se dan los siguientes estadios:

Estadio Leve: El daño de la enfermedad todavía pasa desapercibido, tanto para el paciente, como para los familiares. El enfermo olvida pequeñas cosas, como dónde ha puesto las llaves, o tiene alguna dificultad para encontrar una palabra. En esta etapa todavía puede trabajar o conducir un coche, aunque es posible que empiece a experimentar falta de espontaneidad, de iniciativa y ciertos rasgos depresivos. La capacidad de juicio se reduce y tiene dificultad para resolver nuevas situaciones y organizar actividades. Pueden aparecer signos de apatía y aislamiento y cambios de humor.
 

Estadio Moderado: La enfermedad ya resulta evidente para familia y allegados. El paciente presenta dificultades para efectuar tareas como hacer la compra, seguir un programa de televisión, o planear una cena. Ya no es sólo una pérdida de memoria, sino también de capacidad de razonamiento y comprensión. En esta etapa, el deterioro avanza con bastante rapidez y los afectados pueden llegar a perderse en lugares familiares. Además se muestran visiblemente apáticos y deprimidos.
 

Estadio Grave: Todas las áreas relacionadas con la función cognitiva del paciente se encuentran afectadas. Pierde la capacidad para hablar correctamente, o repite frases inconexas una y otra vez. No puede reconocer a sus familiares y amigos; ni siquiera se reconocen a ellos mismos ante un espejo. La desorientación es constante. Los pacientes más graves se olvidan de andar y sentarse y, en general, pierden el control sobre sus funciones orgánicas. Se olvidad de hechos recientes y lejanos. Permanecen horas inmóviles sin actividad, y generalmente no pueden andar. Dejan de ser individuos autónomos y necesitan que les alimenten y les cuiden. Gritan, lloran o ríen sin motivo y no comprenden cuando les hablan. En su etapa más grave surgen rigideces y contracturas en flexión, permanecen en mutismo y pueden llegar a presentar trastornos deglutorios. Muchos de ellos acaban en estado vegetativo.

Existen además otro tipo de clasificaciones más extensas y que tienen en cuenta otro tipo de variables para determinar el estadio de la enfermedad en el que se encuentra el paciente:

FAST (Functional Assesment Staging): es una división en siete fases, dependiendo de las repercusiones funcionales.
 

GDS (Escala de Deterioro Global): también divide el estado del paciente en siete fases, pero en base a los déficits cognitivos.
 

CDR (Clinical Dementia Rating): se usa sobre todo en investigación. Son cinco fases en base de seis variables: memoria, orientación, juicio, vida social, funcionamiento del hogar y autocuidado.

 

Diagnóstico

La enfermedad se diagnostica con datos recabados sobre los problemas del paciente de memoria y aprendizaje, para llevar adelante la vida cotidiana. y preguntando a familiares o personas que conviven con el supuesto enfermo. Los análisis de sangre y orina descartan otras posibles enfermedades que causarían demencia y, en algunos casos, también es preciso analizar fluido de la médula espinal.

 

Pruebas y exámenes

Entre las pruebas más empleadas para observar los cambios que esta enfermedad produce en el cerebro destaca la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones (conocida por su acrónimo inglés, PET) y una combinación de ambas. Con la RM, se visualiza la forma y estructura del cerebro. Con la PET se pueden detectar los primeros cambios en el tejido cerebral, incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles (como el deterioro de la memoria).

 

Para detectar si una persona cuenta con deterioro cognitivo se realiza una prueba screening cognitivo por el fonoaudiólogo . Se trata de una serie de tests que tratan de determinar si las habilidades cognitivas de una persona se han visto afectadas de alguna manera. Son tests sencillos, que no implican grandes costes, y cuya rapidez en realización permiten obtener rápidamente un resultado.

 

Tratamientos

La enfermedad de Alzheimer es una patología de evolución lenta. Desde que aparecen los primeros síntomas hasta que se inicia una etapa de mayor gravedad pueden pasar años, dependiendo de cada persona, entre 5 y 20. Por el momento no existe ningún tratamiento que revierta el proceso de degeneración que comporta esta enfermedad. Sin embargo, sí se dispone de algunos fármacos que pueden retrasar, en determinadas etapas de la enfermedad, la progresión de la patología.

 

Se utiliza tratamiento fonoaudiológico para mantener la actividad neuronal y, así mantener el cerebro activo mediante la aplicación de terapias cognitivas, de lenguaje en caso de presentar :pérdida de memoria a corto plazo( incapacidad para retener nueva información) ,pérdida de memoria a largo plazo ( incapacidad para recordar información personal como el cumpleaños o la profesión), alteración en la capacidad de razonamiento, afasia: pérdida de vocabulario o incomprensión ante palabras comunes, apraxia (descontrol sobre los propios músculos, por ejemplo, incapacidad para abotonarse una camisa), pérdida de capacidad espacial: desorientación, incluso en lugares conocidos.

 

Presbifagia:

Alteración en el proceso de la deglución secundaria al envejecimiento fisiológico por cambios estructurales (anatómicos que obstaculizan el paso del alimento) y funcionales (neurofisiológicos que afectan la propulsión del bolo y los reflejos deglutorios) y que no se explica por otra patología.

Va a sentir molestias al momento de alimentar pero no se debería afectar en forma significativa su calidad de vida o su estado nutricional porque son cambios propios de la edad, donde el organismo en la medida que van ocurriendo los cambios estructurales y funcionales se va adaptando.

 

- Presente en 15-40% en adultos mayores sanos (65 años)

- 56-78% en AM institucionalizados

- Su causa es debido a cambios en la estructura y fisiología orofaringea de la deglución (producto de la edad, no de otras patologías), tales como:

  1. Disfunción muscular de cabeza y cuello (cambios anatómicos)
  2. Disminución masa ósea laríngea a nivel de todo el sistema deglutorio
  3. Calcificación cartílagos laríngeos lo que genera disminución en la velocidad de los reflejos
  4. Cambios neurofisiológicos
  5. Afecta principalmente consistencias líquidas y sólidas (duros)

Esto no produce un deterioro en la eficacia y seguridad de la deglución, el AM sigue comiendo igual, nunca producirá desnutrición, deshidratación ni aumento de residuos faríngeos post deglución que faciliten la producción de neumonías.


 Cambios que influyen el estado nutricional:


Los principales patrones de conducta y hábitos alimentarios que influyen son:

  1. Enfermedad Ej. Ceguera, artritis que no le permita manipular el alimento, que tenga dificultades en el desplazamiento que haga que no pueda ir a comprar solos
  2. Viudez: Generalmente los deprime comer solos porque no pueden compartir
  3. Hospitalización larga: Generalmente los AM quedan más lentos para alimentarse
  4. Hábitos alimentarios rígidos: Son rígidos con los alimentos, no cambian o por temas económicos no pueden variar su alimentación , entonces nosotros debemos modificarles los alimentos como más blandos por ejemplo
  5. Desinterés por el alimento
  6. Enfermedades del cónyuge o cuidador
  7. Alejamiento de la familia
  8. Pérdida del poder adquisitivo
  9. Incapacidad física

Factores fisiológicos:

  1. Apetito
  2. Agudeza del gusto
  3. Agudeza olfatoria
  4. Estado dental
  5. Dietas prescritas: Ojo con las dietas que le damos a los pacientes debido a que muchos no tienen los ingresos para comprar los alimentos que les indicamos.
  6. Enfermedad crónica
  7.  Intolerancias alimentarias
  8. Estado de salud
  9. Estado físico
  10. Ejercicio físico
  11. Uso de fármacos

 

Por lo tanto, lo que caracteriza a todos los AM es la lentitud para deglutir, esta es una forma de compensar todos los cambios estructurales y fisiológicos que experimentan con el fin de comer de manera segura. Aun así pueden seguir comiendo de todo, eso sí con más dificultades en los mayores volúmenes, alimentos duros, secos y granos (debido principalmente a la masticación)


Evaluación:

Compuesta de: La exploración clínica de la deglución, determinación de los síntomas y la decisión de requerir pruebas

  1. Anamnesis específica para el trastorno de la deglución
  2. Exploración física/focalidades neurológicas
  3. Evaluación cognitiva, comunicativa y conductual
  4. Uso de fármacos
  5. Participación familiar y social
  6. Estado nutricional y vía de alimentación
  7. Función respiratoria.
  8. Órganos sensoriales
  9. Sensibilidad
  10. Dentadura/adaptación protésica
  11. Motricidad 
  12. Postura
  13. Factores ambientales:
  14. Factores emocionales
  15. Exploración clínica con bolos alimentarios con distintas consistencias y volúmenes.

 

Test

Eating Assessment Tool-10 (EAT-10)

Swallow Quality of life (SWAL-QOL)

 

Objetivo de la rehabilitación fonoaudiológica

- Potenciar una alimentación eficaz y segura por vía oral

- Mantener la participación familiar y social en relación con la alimentación.

* Recuerden que un AM autovalente será considerado un AM sano.

- Empoderar a la familia otorgando sugerencias para alimentarse en el hogar, elaboración de una dieta para pacientes con presbifagia, recomendaciones para una dieta sana en general